Título de la exposición: Pulgares que escriben y se deslizan
Colectivo DIS
La casa encendida,
Ronda de Valencia, 2, Madrid
02 febrero al 15 abril de 2018
“¿Quién
necesita un cerebro cuando tenemos pulgares que pueden escribir y deslizarse
por la pantalla, buscando el conocimiento en un océano de información en línea
demasiado extenso para la capacidad de una mente humana?” Lanzando esta
pregunta, el colectivo DIS integrado por Lauren Boyle, Solomon Chase, Marco
Roso y David Toro, nos inserta en el circuito de espectacularización para reflexionar
las problemáticas y posibilidades del individuo en una sociedad completamente
mediatizada.
La exposición recoge en sus diferentes salas, una hilera de fotografías
en su mayoría publicitarias complementadas con una instalación audiovisual en
cada una de ellas. En estas últimas se puede contemplar una variedad de vídeos
con contenidos de programas de cocina, reality show, programas de restauración
de casas, entre otros muchos. Todos ellos encajan en cada una de las salas y
son desarrollados en torno a la relación dada entre dos conceptos: Dinero/Poder, Arquitectura/Poder e Identidad/Poder.
De algún modo, lo que estos artistas ponen de manifiesto en términos
generales no es únicamente la peligrosidad de una sociedad tecnologizada, sino
que también establecen nuevas maneras de repensar la actualidad. Es inevitable
hacer referencia al desarrollo del capitalismo tecnológico cuando este va en
paralelo al desarrollo actual. Las nuevas tecnologías afectan a la producción
del sistema capitalista, y por ende, al corpus social inmerso en él.
Todo este entramado de reflexiones se encuentra dentro de un corpus
teórico que implica conceptos de nueva índole adaptados al contexto moderno,
conceptos que además serán desarrollados en los vídeos de la propia exposición
acudiendo a teóricos como McKenzie Wark quien ha elaborado un discurso
alrededor de estas temáticas aludiendo al concepto de General Intellect. También Preciado, en sus disertaciones sobre la afección del cuerpo a
través de la imagen, ha contribuido a la producción de esta materia. Nos
obstante, aunque su figura no aparezca en la instalación, cabe nombrar al que
quizás ha sido uno de los teóricos fundamentales en su trabajo acerca de esta
reciente capitalización y espectacularización a la que se ve abocada la
sociedad contemporánea. Debord en su
obra La sociedad
del espectáculo (2010, p. 12) pone
de manifiesto que “La sociedad que descansa sobre la industria
moderna no es fortuita o superficialmente espectacular, es una sociedad
fundamentalmente espectacularista. En el espectáculo, imagen de la economía
reinante, la finalidad no es nada, el desarrollo es todo. El espectáculo no
quiere llegar a ninguna otra cosa que a sí mismo.”
Hay una total confluencia entre lo que se muestra en la exposición y lo
que allí exponía Debord: la lógica del capitalismo tecnológico incluye una
dinámica de avasallamiento de imágenes constantemente interrumpidas unas por
otras a enorme velocidad, con el objetivo de acceder al individuo a través de
la distracción. El colectivo DIS se apropia de dicha distracción en la creación
de la exposición. Cajas de luz, videoinstalaciones y música se complementan para
hacer de ese espacio el lugar idóneo y natural de la llamada generación Z, y
así adecuarse al lenguaje de la reciente sociedad tecnológica. La finalidad de
llegar a un público mayor a través de los códigos de relación
actuales responde a su deseo de desarrollar lo que ellos denominan edutainment (entretenimiento educativo). Esta idea surge
como estrategia en el marco del capitalismo cognitivo como una herramienta de
subversión desde su interior. Si las tecnologías han modificado nuestro modo de
ser y relacionarnos, ¿por qué no usarlas como una herramienta de aprendizaje?
La unión de aprendizaje y entretenimiento será, para este colectivo, la
combinación perfecta para hacer frente a la legitimidad del espectáculo.
Marco Roso, uno de los integrantes del colectivo, llega a afirmar en una
entrevista que la plataforma de internet (donde publican todas sus obras) ha
sufrido un cambio para adecuarse a las nuevas condiciones, pasando a usar el
vídeo como elemento principal frente a los textos. Este cambio se debe a la
idea de que “la gente ya no lee”. No obstante, me planteo lo contrario, también
la saturación de imágenes viene acompañada de texto, las continuas
conversaciones por redes sociales, comentarios, mensajes, etc. Todas ellas son
también nuevas formas de lectura en las que nos vemos constantemente imbuidos.
Podría afirmar incluso que, la era digital ha generado inintencionalmente una
predisposición a la lectura en red.
Pulgares que escriben y se deslizan, nos lleva a preguntarnos si la intención de DIS en esta exposición consiste
en plantear una serie de alternativas al modelo criticado, o si, más bien se
trata de manifestación de estas reflexiones de un modo crítico sin llegar a
plantear nuevas disyuntivas. De cualquier modo, recurrir a la plataforma
digital, tecnológica y de interconexión, trae consigo la sospecha de si puede
llegar a crearse una masa critica de posibilidades alternativas que pueda hacer
frente a fenómenos que se dan dentro de su propio entorno.
Irene Izquierdo de la Gala


Bien, Irene. No sé si Debord es el referente en este caso.
ResponderEliminarProblemas de puntuación.