Artista:
George Herriman (Nueva Orleans, 1880-Los Ángeles, 1944)
Título
de la exposición: Krazy Kat es Krazy Kat es Krazy Kat
Comisarios:
Rafael García y Brian Walker
Lugar:
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Edificio Sabatini. Planta
3
Fecha:
Del 1 noviembre de 2017 al 19 marzo de 2018
Horario:
Lunes y de miércoles a sábado de 10:00 a 21:00 h y domingos de
10:00 a 19:00 h
Dirección:
Calle de Santa Isabel, 52, 28012 Madrid
Vinilo
en una de las paredes de la exposición a partir de los dibujos de
Herriman
Un
gato está enamorado de un ratón y lo persigue. El ratón se
defiende lanzándole ladrillazos a la cabeza, ladrillazos que el
gato, Krazy Kat, malinterpreta como auténticas señales de amor.
Poco después aparece un tercer personaje, un perro policía, Offisa
Pupp, que está secretamente enamorado de Krazy Kat y lo protege de
los ataques del ratón, Ignatz, y casi siempre acaba encerrándolo en
la cárcel. Krazy Kat es la historia de un gato, un ratón y un perro
que invierten los papeles asignados tradicionalmente a estos tres
animales.
Entrar
en la exposición Krazy
Kat es Krazy Kat es Krazy Kat, no
solo es entrar en la primera exposición que el Museo Reina Sofía
dedica explícita e íntegramente al universo del cómic, dinamitando
de este modo la frontera entre lo que se ha defendido como baja y
alta cultura; sino que además, es entrar en la mayor retrospectiva
jamás expuesta de la obra de George Herriman, una de las figuras más
importantes e influyentes de la historia del cómic del siglo XX y
creador de Krazy Kat, tira cómica que apareció en 1913 y se
convirtió en icono de la cultura estadounidense, ocupando, durante
tres décadas ininterrumpidas, las páginas de varios periódicos de
EEUU.
La
muestra, comisariada por el ensayista e historiador de cómics, Brian
Walker, y el conservador del centro, Rafael García, reúne, en seis
salas del museo, un total de 160 obras, procedentes de varias
colecciones privadas y museos de EEUU, ordenadas cronológicamente.
Incluye dibujos originales y las correspondientes reproducciones en
los periódicos desde principios del siglo pasado. A partir de un
gesto expositivo muy claro que sitúa los originales en las paredes y
las reproducciones en las vitrinas.
Vista
de la exposición Krazy Kat es Krazy Kat es Krazy Kat
George
Herriman (Nueva Orleans, 1880 - Los Ángeles, 1944) empezó sus
colaboraciones como ilustrador en varios periódicos de Los Ángeles,
donde, debido a las políticas raciales de Nueva Orleans, se mudó
con su familia cuando él era muy joven, ya que una de sus abuelas
era afrodescendiente. Durante toda su vida trató de ocultar este
rasgo “negro” que aparecía en su partida de nacimiento, pudo
esquivar la condena racial gracias a su tono de piel y a la
ambigüedad de sus rasgos, de lo contrario, ni hubiese llegado a
dibujar para periódicos nacionales ni hubiese podido disfrutar su
éxito.
Sin
embargo Herriman no olvidó sus orígenes y proyectó estas
características raciales en sus personajes, especialmente en Krazy
Kat. Esta proyección identitaria en sus personajes se repite a lo
largo de sus creaciones, caracterizando a sus personajes con rasgos
estereotípicos, abordando el punto de vista racial desde el
personaje de Ignatz, que es la máxima representación del hombre
blanco, heterosexual, con trabajo y familia; o el punto de vista del
rol de género de Krazy Kat, que además de ser de género ambiguo
(en algunas tiras se podría decir que es un gato y en otras que es
una gata), no tenía trabajo conocido y su actividad, a parte de
perseguir a Ignatz, consistía en tocar el banjo bajo un árbol. Para
completar las características raciales de los personajes, Herriman
introduce el parámetro de la alteración del lenguaje, forzando la
ortografía y la gramática para lograr transcribir la lengua oral de
cada estereotipo.
Además
de este particular uso del lenguaje, Herriman es pionero en el uso
espacial del papel a la hora de distribuir las viñetas, desde la
clásica división por cuadrícula, a la desaparición total de esta
división, donde juega con la multiplicación de un mismo personaje
para mostrar el paso del tiempo en la historia; pasando por la
inclinación de las viñetas para introducir el factor de la fuerza
de gravedad.
Con
todo ello Herriman consigue crear unos personajes puros y muy
inocentes, lo que le permite desarrollar una narrativa paralela que
permite, además del entretenimiento infantil, la lectura adulta
sobre temas de actualidad. Desde una perspectiva subversiva que
atraía la lectura de los artistas e intelectuales de la época entre
los que se encuentran pintores como William De Kooning o Pablo
Picasso, escritores como T.S. Eliot o Jack Kerouac y cineastas como
Fritz Lang o Franz Capra.
William
Randolph Hearst, magnate de prensa, era su mecenas, aunque la tira en
sus últimos años tuvo poco éxito comercial, siguió publicándose
bajo su protección hasta la muerte de Herriman, en 1944. Esta
protección llegó a tal punto que Hearst no permitió que Krazy Kat
pudiera ser reproducido por otro dibujante de cómic (algo que era
normal en la época), ni siquiera después de su muerte. Sin embargo,
esto no impidió la reproducción audiovisual en forma de dibujos
animados, cuyo éxito motivó la aparición de nuevas series
animadas, inspirando entre otros, los primeros trabajos de Walt
Disney.
Audiovisual
en la sala final de la exposición
La
retrospectiva expuesta, es una buena muestra de la obra de George
Herriman, que permite contemplar la evolución de Krazy Kat a lo
largo tres décadas, enfatizando sus importantes aportaciones al arte
del cómic en forma de innovaciones, de las que han bebido
generaciones posteriores, y en cuyas obras se refleja su innegable
influencia. Sin embargo, si tenemos en cuenta que Krazy Kat ha sido y
es prácticamente desconocido en España, la muestra adolece de la
falta de contextualización de la obra de Herriman.
Iria Gámez



Muy bien, Iria. Muy correcta.
ResponderEliminar