Título: Homenajes a artistas.
Comisariado: ***.
Lugar: Galería Cayón.
Dirección: C/ Blanca de Navarra, 7 y 9, Madrid.
Fecha: 22 de febrero - 4 de mayo, 2018
La Galería Cayón hace coincidir
con ARCO, en sus dos sedes de la calle Blanca de Navarra, una ambiciosa
genealogía de los trabajos con luces fluorescentes del artista neoyorkino, Dan
Flavin. La retrospectiva traza el proceso conceptual y matérico del artista a
través de las relaciones personales que Flavin
mantuvo con la escena artística americana, y con su influencia referencial
migrante del continente europeo, durante el recorrido que llevó a la práctica
artística americana a la reestructuración de la abstracción.
Las piezas seleccionadas para la
exposición pertenecen a las series que Flavin produjo como homenaje a artistas
como Josef Albers, Alexander Calder, Piet Mondrian, Barnett Newman y Cy Twombly,
una referencialidad histórica y contextual que marca una de las corrientes formalistas
y analíticas más relevantes en el escenario de las prácticas minimalistas y
postpictóricas; estándares que se popularizaron en Nueva York, durante los años
sesenta, como reacción al expresionismo abstracto que había copado los
discursos hegemónicos a través de la figura de Clement Greenberg.
untitled (for
Charlotte and Jim Brooks) 1, 1964, 244 cm. ancho. Luz fluorescente rosa y azul.
©2017 Stephen Flavin/Artists Rights Society (ARS),
Nueva York. ©Joaquín Cortés
La dicotomía con la que se presentan
los procesos de ruptura de los sesenta, obliga a centrar una mirada curiosa a
la serie que Flavin dedica al pintor expresionista James Brooks y a su esposa
Charlotte Brooks, en 1964 -aunque la pieza que se muestra en la exposición se
produjera a principios de los años noventa. Y es que, a pesar de ser la
antítesis divergente en cuanto al proceso creativo, la obra de ambos artistas
presta una particular atención al color y a la aplicación de este sobre
las superficies hegemónicas de la práctica artística. Una atención fruto del
contexto crítico en el que coincidieron: Flavin estuvo un breve periodo de
tiempo matriculado en la Universidad de Columbia, donde Brooks había sido
profesor pocos antes de que Falvin comenzara unos estudios en Historia del Arte
que no cursó más de tres meses. Este acercamiento, y la prospera amistad que
mantuvieron los años posteriores, desató el proyecto que Flavin comisaría sobre
la obra en papel de Brooks en 1984, una exposición en el Instituto de Arte Dan
Flavin / Dia Art Foundation en Bridgehampton, Nueva York, titulado “The Drawings of James Brooks 1946 – 1978”,
en la que Flavin evidenció un interés formal en la obra de Brooks, patente en
las piezas pertenecientes a la serie homenaje al matrimonio Brooks mostrada en
la Galería Cayón. Ese análisis formal de la práctica expresionista igualmente
se ve reflejado en la pieza que dedicada al también pintor impresionista Cy
twombly; lástima que la visualización de la obra no sea tan accesible como la
del resto de la muestra, al encontrarse instalada en uno de los despacho de los
hermanos Cayón.
La relación con el proceso y con
la morfología del objeto artístico muda de aires para Flavin cuando empieza a
introducirse en la escena artística de Nueva York, conociendo a quienes serían
los agentes del arte americano de los sesenta, como Luce Lippard, Robert Ryman,
Sol Lewittz o Michael Venezia, quienes trabajaron junto a Flavin como
recepcionistas, bibliotecarios o agentes de seguridad en el MoMA. Durante
finales de los años cincuenta, Flavin empieza a reconocer en la forma la
herencia de las escuelas europeas en torno a la cualidad estética del análisis normativo,
reestructurando la corriente de las academias técnicas creativas de la primera
mitad del siglo XX a través de un interés metafísico, casi religioso, por la materialidad
específica y literal del objeto. Esta mirada hacia el pasado es evidente en
otros artistas del contexto norteamericano como De Wain Valentine, quien,
mientras Flavin empezaba a introducirse en la crítica formalista, trabajaba en
la generación del movimiento Light and Space en California. La Galería Cayón
muestra una serie dedicada a Valentine, de las cinco que Flavin hizo como
homenaje al artista minimal californiano, con quien compartió una mirada al
origen, de la misma manera que harían tantos otros artistas de la crítica formalista.
Flavin volvió la vista hacia agentes de la vanguardia como Piet Mondrian o Josef
Albers, reconociendo en ellos un pasado lejano transferido a Estados Unidos,
con una fuerte influencia de la Europa de entreguerras. Así mismo, revisó la
obra de Bernet Newman o de Alexander Calder, creyéndola como un pasado reciente
de su historia contextual, tratando con ello de generar una concatenación de la
teoría plástica característica de las reformas antinformalistas de los años sesenta.
untitled (to Piet
Mondrian), 1985, 244 cm. alto. Luz fluorescente roja, amarilla y azul.
©2017 Stephen Flavin/Artists Rights Society (ARS),
Nueva York. ©Joaquín Cortés
Una lectura genealógica de las
obras que alberga la exposición, pone de manifiesto como la influencia europea de
principios del siglo pasado, marca la linealidad estilística y crítica de la época
de mayor convulsión para el arte postmoderno. El hecho de poder generar una historia
a través de relaciones interpersonales, es una traducción directa de lo cerrada
y anecdótica que resulta la escena conceptual minimalista neoyorkina, confeccionada
en círculo excepcional, en un momento que generaría las transformaciones más importantes
para el panorama artístico contemporáneo. De esta manera, la Galería
Cayón vuelve a colocarse en el esquema internacional, produciendo un contenido
bien adaptado tanto a sus instalaciones como a la obra, pero con poca
repercusión mediática, seguramente disimulada por el revuelo que cada año se
cierra en torno a la gran feria de arte contemporáneo.
Álvaro Porras Soriano.


Muy bien, Álvaro. Algunas erratas en la transcripción de los nombres propios.
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