Título: Generación 2018.
Artistas: Serafín Álvarez. José Díaz. Antonio Gagliano. Irene
Grau. Marco Godoy. Antoni Hervàs. Lola Lasurt. Elena Lavellés. Francisco Meana.
Levi Orta.
Comisariado: Ignacio Cabrero
Lugar: La Casa Encendida.
Dirección: Ronda de Valencia, 2. Madrid.
Fecha: 02 de febrero – 15 de abril, 2018.
La Casa Encendida vuelve a
inscribir, dentro de su programa expositivo, a una parte de la escena contemporánea
mainstream y joven del estado español,
y lo hace a través de la nueva edición de la convocatoria Generaciones. Para
Ignacio Cabrero, comisario de la muestra, la finalidad de un proyecto de este
tipo, dice, reside en la irrupción en ‘lo negro’ de los elementos que subyacen
a los sistemas de poder vigentes. Por eso, tratando de encontrar un contexto
argumentativo de la exposición se la hace girar en torno al momento del ocaso,
entendiendo este como un momento a la sombra de la noche desde el que se puede
hacer resistencia a la luz cegadora de lo ya conocido y poder ver lo que no se
ve. Se mantiene así la línea que Cabrero ha llevado desde 2012 como comisario y
director del proyecto, filtrada por este conjunto de visiones oscuras del
presente y de lagunas borrosa que plantea el futuro.
Atendiendo al momento
sociopolítico actual, además de encontrar comprensible que la mayoría de
artistas de esta edición hayan nacido o residan en Cataluña, es lógico encontrar
piezas como la de Lola Lasaurt, artista catalana, que re-escribe la “España Negra” de Darío Regoyos y Émile
Verhare. Una España descrita en un libro que recoge el viaje que ambos autores
hicieron por un país mirado desde su “Peor Versión”, a través de una perspectiva
españolista: en la que toros, procesiones, regionalismos y miserias; combinados
con folklore cultural gitano, euskera, castellano o andaluz… caracterizaron a
la visión externa, en este caso del autor belga, del conjunto ciudadano del
territorio peninsular. Emile Verhare dijo que esa España que él visitó en 1888
necesita ser mirada con gafas rosas para verla en tonos alegres. Una visión del
Estado español que sigue caracterizando los conflictos contemporáneos que han
estado ocupando los mejores puestos de los noticiarios los últimos meses.
Sistema nacional de innovación, 2018.
Antonio Gagliano.
En la
línea que Cabrero propone, en la que la práctica artística debe estar
encaminada a la construcción desde lo oculto, Antonio Gagliano, argentino pero
residente en Cataluña, reflexiona en “Sistema
Nacional de innovación” sobre el interior, la parte que no se ve, de las
prácticas creativas en la privatización del conocimiento. Y lo hace a través de
uno de los sectores más ocultos de la industrialización: el prototipado. La
reconstrucción que Galiano hace de estos prototipos y patentes a través del
tiempo dialoga, no con el pasado, si no con ese futuro posible y borroso al que
el presente se avecina. Y es en esa precipitación constante hacia un futuro que
nunca llega en la que se sitúa la obra de Antoni Hervás, artista también
catalán. “Autogruta”, utiliza el roller
derby como símbolo del desenfreno que arrancó en los ochenta, con películas
como Roller Ball de Norman Jewison -que es una mezcla de roller derby masculino
y Mad Max ambientada en un futuro 2018- con toda la estética de un progreso excitado
y postcapitalista. Hervás encarna ese socius aceleracionista en la cultura
leather californiana, cruzada con un deporte de contacto marcado, dentro de un
esquema de pensamiento heteropatriarcal como ultrafemenino a través del
imaginario postporno del rollergirl.
Recordemos
que Ignacio Cabrero, ha sido responsable de cultura en La Casa Encendida, hasta
2009, y responsable de convocatorias de apoyo a la creación hasta 2012. Un
periodo comprometido en el que Caja Madrid, transformada en Fundación
Montemadrid, empieza a estar imputada en casos judiciales como Gescartera, el
Caso Blesa, o las tarjetas Black... Movidas que le costaron la dimisión a la
que era presidenta de la Fundación y consejera de Caja Madrid, Carmen Cafranga,
por sus relaciones con el entorno de Ignacio González. En este revuelo
político, como mejor pudo llevarlo, Cabrero empezó a ejercer como Guest Curator
del proyecto Generaciones. Es entonces cuando la línea narrativa del proyecto
empieza a definirse con las identidades artísticas puntualizadas que Cabrero ha
defendido durante los últimos seis años en los que ha comisariado la exposición
del proyecto: artistas como Rosell Meseguer o Elena Lavallés son la insignia de
una línea curatorial que trabaja según procesos de investigación en lo
histórico y en la memoria.
Salvada
la difícil misión de generar un discurso curatorial para las obras
seleccionadas por el tribunal compuesto por Bea Espejo, Valetín Roma y Margarida
Méndes, es obligado reconocer al proyecto su importante consejo para los
artistas jóvenes del estado español, y es que, si Generaciones es realmente la
catapulta hacia el mercado nacional, la entrada en ella solo depende de un
correcto aprovechamiento de las tendencias y temáticas más fugaces y actuales,
sumado a una relación estética y crítica con la figura del tribunal con más
peso sobre el resto, en este caso, hubiera convenido que los solicitantes de la
convocatoria tuvieran buena analogía con La Virreina de Barcelona. Una decisión
a la hora de redactar la convocatoria que se vería fortalecida si se tomase
como referencia las producciones presentadas en las ediciones anteriores del
proyecto, siendo evidente las similitudes que se han producido en esta edición
con las obras de Marian Garrido o de June Crespo.
Álvaro
Porras Soriano

Pues vaya. Esto se llama hacer de la necesidad virtud. Lo que es inequívocamente el resultado de tener a dos catalanes entre los miembros del Jurado lo presentas como si fuera un mérito del comisario, quien, en realidad, no ha hecho otra cosa que tratar de articular un proyecto expositivo muy irregular con los mimbres que tenía asignados de partida. Idealizar el hecho de que la mayor parte de los artistas seleccionados sean catalanes, en una exposición patrocinada por la Fundación Caja Madrid, como si fuera el producto de una necesidad crítica, es ridículo.
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