Título de la exposición: Pessoa. Todo arte es una
forma de literatura
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid
c/ Santa Isabel, 52
7 de febrero al 7de mayo de 2018
¿Qué
tiene alguien que confesar que valga o que sirva? […] Si escribo lo que siento
es porque así disminuyo la fiebre de sentir. Lo que confieso no tiene
importancia, pues nada tiene importancia. Hago paisajes con lo que siento. Hago
fiestas de las sensaciones
Bernardo
Soares, libro del desasosiego (1982)
La pura sensación es lo que pone a nuestra disposición El
Museo Nacional y Centro de Arte Reina Sofía en una exposición que une de manera
espectacular la obra del poeta Fernando Pessoa y la modernidad pictórica
portuguesa, trazando una lectura continua que descansa y se plasma en revistas
como Orpheu, Presença o Athenea.
El comienzo de la exposición apunta
hacia la característica principal por la que es conocido el poeta portugués,
los heterónimos. A través de un muestrario de imágenes, textos de sala y revistas,
los comisarios Ana Ara y Joao Fernandes han conseguido delimitar la teoría de
la heteronimia ciñéndose a los tres grandes nombres usados por el autor — Alvaro
de Campos, Ricardo Reis y Alberto Caeiro— para conjugarla de forma exitosa con la
realidad pictórica del momento.
La heteronimia, en tanto que concepción de una identidad no
esencial, supone el desarrollo de una teoría de lo múltiple, la cual será
expuesta en obras de la exposición. Será sobre todo en la sala dedicada al
interseccionismo donde esta simultaneidad identitaria, serlo todo al mismo
tiempo, es reflejada mediante las superposiciones de formas y colores en una
amalgama de cubismo y futurismo, llevada a cabo por autores como José de
Almada Negreiros, Amadeo de Souza-Cardoso y Eduardo Viana, principalmente.
En torno al estilo de estos artistas, cabe atender a la
conexión que se ha realizado entre el desarrollo de esta vanguardia lusa y sus
confluencias con las vanguardias europeas, dedicando toda una sala de la
exposición a los trabajos del matrimonio Delaunay. El gusto por la cultura
popular portuguesa y la representación de los mercados, serán elementos que
tienen en común. Estos quedan plasmados bajo el enfoque de los ismos del país:
la combinación de la construcción espacial propia del cubismo y la fugacidad y
rapidez del colorido propio del futurismo se fusionan y terminan por
desarrollar en la práctica, lo que Pessoa paralelamente afirmaba en sus textos.
Robert Delaunay, Mulher portuguesa, 1916.
No obstante, en el camino de este descubrimiento de la
sensación, parecen relucir ciertas contradicciones. Las correspondencias entre
Pessoa y Mario de Sa Carneiro muestran cómo en los principios de la sensación,
existe un deseo de apropiación de la pintura cubista y futurista que no culmina
en una valoración de la pintura. Muy
al contrario, corresponde a la literatura materializar las “intuiciones
certeras” del cubismo y el futurismo.
Esta paradoja es el enclave que sustenta toda la exposición,
y es este aspecto lo que invita a reflexionar e interpretar las obras con genuina
curiosidad. ¿Cómo relacionar pintura y literatura cuando el poeta únicamente
concede a la literatura el valor de arte? Todo
arte es una forma de literatura porque todo arte consiste en decir algo.
El peso de esta muestra reside en el Sensacionismo,
principal ismo que, en términos generales, emerge de la teoría de que “la base
de todo arte es la sensación”, que se desarrolla en paralelo con la concepción
de la sensación como única realidad. Este termino viene a resumir el resto de los
ismos —Interseccionismo, Paulismo y Sensacionismo Integral— que se daban en la
vanguardia lusa. La particularidad que acoge tal movimiento es el intento de
diferenciar incesantemente la sensación abstracta (o intelectualizada) de lo
que sería la mera emoción, busca acudir a una sensación originaria desligada de
mediaciones. Para que tal intelectualización se lleve a cabo, Pessoa acude a
argumentos filosóficos que beben de la corriente fenomenológica husserliana: en
primer lugar, ha de haber una conciencia de la sensación; y, en segundo lugar,
la existencia de esa conciencia (o autoconciencia de esta) es la que permite
tanto su intelectualización como su posibilidad de ser expresada. En base a
esto, Pessoa concibe el arte (a excepción de la literatura) una concreción de
esta sensación intelectualizada.
De un modo similar había
reflexionado previamente el fenomenólogo alemán Edmund Husserl al afirmar (1962,
p.20): <<Ante todo designo “esencia” lo que se
encuentra en el ser autárquico de un individuo constituyendo lo que él es. Pero todo “lo que”
semejante puede “trasponerse en idea”. Una intuición
empírica o individual puede convertirse en intuición esencial —(ideación)— posibilidad que por su parte no
debe considerarse como empírica, sino como esencial. Lo intuido en este caso es la correspondiente
esencia pura o eidos, sea la suma categoría, sea una división de la misma, hasta
descender a la plena concreción.>>
En este sentido, la exposición consigue recoger el diálogo que
se establece entre el rigor intelectual y el peso de una visualidad basada en
la pura sensación.
Eduardo Viana, K4,
cuadrado azul, 1916
Tras la muerte de los grandes
representantes de la vanguardia portuguesa — Mário de Sá-Carneiro, Amadeo de
Souza-Cardoso y Santa Rita—, la escena vanguardista queda casi diluida. No
obstante, en 1920 Portugal vive un segundo momento de modernidad, si bien mucho
menos radical que el primero y caracterizado por otros lenguajes visuales más
figurativos La última sala de la exposición concentra las obras referentes a esta
nueva etapa con Abel Manta, Mário Eloy, Julio do Reis Pereira, Jorge Barradas o
Sarah Affonso, así como podremos atender a la figura de Almada Negreiros
(artista de la primera vanguardia) en su cambio de registro pictórico.
Todo
arte es una forma de literatura consigue de forma exitosa no solo la representación
de la relación entre el poeta Fernando Pessoa y las obras de arte, sino también
dar visibilidad y significación a la vanguardia portuguesa con una completa
reconstrucción de la misma.
Irene Izquierdo de la
Gala


No estoy de acuerdo con tu opinión acerca de el sensacionismo venga a resumir el resto de los ismos. Además, se advierte una clara contradicción, que no resuelves, entre el título de la exposición y la supuesta primacía del sensacionismo.
ResponderEliminarPor último, no hay evidencias de que Pessoa conociese la obra de Husserl.
Problemas con la puntuación.