CAMPO A TRAVÉS
ARTE COLOMBIANO EN LA COLECCIÓN DEL BANCO DE LA REPÚBLICA
Lugar: Sala
Alcalá 31. C/ de Alcalá 31
Comisaria: Estrella
de Diego
Organiza: Consejo
de la Cultura, Turismo y Deportes
Dirección
General de Promoción Cultural
Horario: Martes a sábados de 11.00 a 20.30 h
Domingos
de 11.00 a 14.00 h
Fechas: 20
febrero al 22 de abril 2018
Otras cedes: Casa
Museo Lope de Vega. C/de Cervantes 11, Madrid.
Arancel: Gratuito
Aproximarse a la bóveda central de lo que alguna vez fue el Banco Mercantil e Industrial revestida de las imágenes de la producción artística colombiana, es aproximarse a una colección de instantáneas que sintetizan momentos, viajes, cuerpos y entornos que —en palabras de la curadora— van desde la “colonia hasta la actualidad más rabiosa”.
Aproximarse a la bóveda central de lo que alguna vez fue el Banco Mercantil e Industrial revestida de las imágenes de la producción artística colombiana, es aproximarse a una colección de instantáneas que sintetizan momentos, viajes, cuerpos y entornos que —en palabras de la curadora— van desde la “colonia hasta la actualidad más rabiosa”.
Fotografía de la Serie Un negro es un negro (1997) de Liliana Angulo Cortés. Impresión color sobre papel, 39 x 59 cm. (Fuente http://www.banrepcultural.org)
Las 130 obras de más de sesenta artistas que el Banco de la República comienza a adquirir, desde la década del cincuenta hasta hoy, han sido pensadas en tres secciones relacionadas entre sí. La primera, Anatomía y Botánica, comienza con las asombrosas monjas fallecidas y coronadas características del barroco americano que dialogan con pequeñas esculturas del mismo período, cuerpos tallados en madera destinados al purgatorio. El cuerpo santo, rodeado flores, pasa a convertirse en cuerpo despojado, inclasificable, tal como en la obra de Luis Caballero. Luego, el cuerpo violentado, inscrito en las pinceladas de Alejandro Obregón y las metáforas del quiebre en Doris Salcedo. Una sección que, en un inicio, recuerda de las pretensiones clasificatorias del proyecto ilustrado y que poco a poco se va desplazando hacia la naturaleza hecha camuflaje frente a la adversidad, como en los “Camposantos” de Juan Fernando Herrán o “El ciclo anual del bosque de Vega” de Abel Rodríguez. La forma de la memoria ya no es clasificable, lo demuestran los “Anillos del tiempo” de Miler Lagos.
Dominica Santa María Gertrudis Teresa de Santa Inés (Ca. 1730), Anónimo. Óleo sobre lienzo. (Fuente http://www.banrepcultural.org)
La
segunda sección, Guía de Viajes, habla
de la diversidad, la riqueza entre afrodescendientes y pobladores originarios,
las serie de pelucas siamesas de Liliana Ángulo y los tapices de Beatriz González
cohabitan con rituales como “El baile del angelito en las orillas del Magdalena” y toda cotidianidad
decimonónica coloreada por Ramón Torres Méndez.
La
última sección, Ciudades Invisibles,
es un recorrido por los contrastes entre lo urbano y lo rural pero también
entre lo escaso y lo abundante, en donde la abundancia puede sintonizar tanto
con la naturaleza, como con los magnificados personajes populares en los
contrapicados de Luis Ramos. Fotografía que se actualiza con la precariedad de los
suburbios explorados por el ojo lúcido de Fernell Franco. En fin, un trayecto que no tiene dificultad para coronarse con monjas barrocas como con el conceptual “Sagrado corazón de Jesús”
de Juan Camilo Uribe o la mirada penetrante de una Marta Traba inmortalizada en cuatro tiempos por Carlos Rojas; pero sobre todo, un trayecto coronado desde el fondo de la bóveda por una geografía bordada a mano que escapa a toda clasificación, una potencia
siempre ajena y siempre propia para quienes desde allí crean. Un trayecto
custodiado en lo alto por la “Mucha India” de Fernando Arias y que termina con el jardín vertical de Maria Fernanda Cardoso en la Casa de Lope de Vega.
Macarena Cádiz Domínguez


Esto es un catálogo de obra y su descripción, más que una verdadera crítica. Aquí no hay valoración alguna de la exposición. Además tampoco llegas a las 500 palabras.
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