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Título: Generación 2018.
Artistas: Antoni Hervàs, Antonio Gagliano, Elena Lavellés, Fran Meana, Irene Grau, José Díaz, Levi Orta, Lola Lasurt, Marco Godoy y Serafín Álvarez.
Comisario: Ignacio Cabrero.
Lugar: La Casa Encendida.
Dirección: Ronda de Valencia, 2 (Madrid).
Fecha: Del 2 de febrero al 15 de abril de 2018.
Un año más La Casa Encendida nos
presenta el resultado de su convocatoria “Generaciones”. La muestra,
comisariada por Ignacio Cabrero, pretende servir de plataforma para las ideas
del arte joven español. La propuesta no es de carácter temático pero, sin
embargo, el sustrato común generacional parece ser una preocupación acerca del
estado de su presente y su futuro inmediato, lo que lleva a estos artistas a presentar
obras que reflexionan sobre las diversas situaciones que conforman su realidad,
o bien que plantean espacios alternativos a dichas realidades.
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Dentro de la exposición encontramos
tres propuestas que reflexionan sobre el sistema capitalista y los poderes
asociados al mismo, planteadas por Elena Lavellés, Levi Orta y Fran Meana. Por
un lado, Elena Lavellés (Madrid, 1981) nos presenta Dark Matter, una instalación escultórica acompañada de cuatro
vitrinas, en las que una serie de objetos nos ayudan a evocar tres realidades
geopolíticas relativas a la explotación de petróleo y oro. De este modo, nos
quiere llevar a reflexionar acerca de las dinámicas racistas e imperialistas
que aparecen necesariamente ligadas a las prácticas de explotación natural
transnacional y al negocio del “oro negro”. Lavellés subraya estas ideas de una
manera muy efectiva mediante su instalación, que a partir de periódicos
reciclados alude a los acuerdos de Bretton Woods y el establecimiento del
patrón oro en el sistema monetario internacional. Levi Orta (La Habana, Cuba,
1984) presenta en su obra El heredero un
conjunto de objetos que forman parte de su serie Que se joda el proletariado, yo quiero ser el pintor oficial de la
familia Gunther, a través de la cual ha investigado acerca de los herederos
de Gunther IV, que con un patrimonio de cerca de 400 millones de dólares es el
perro más rico del mundo. Desde el humor, Levi Orta nos hace reflexionar acerca
de las zonas grises de la legalidad y los excesos del capitalismo. Fran Meana (Avilés,
1982) constituye una sorpresa con Startercultures:
Hongos, alquimia y su territorio, ya que, aunque la presentación no nos
llame mucho la atención, a lo largo de la videoinstalación propone una serie de
interesantes reflexiones acerca de la biopolítica y el sistema capitalista,
tomando como como punto de partida una fábrica de queso.
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José Díaz, Serafín Álvarez e Irene
Grau nos presentan a través de sus obras lugares alternativos, otras maneras de
relacionarnos con nuestro entorno. La obra de José Díaz (Madrid, 1981) El sueño de la M-30, presenta una suerte
de ensamblaje arquitectónico de pintura y escultura que alude al mundo
subterráneo, del metro. Es para él una representación de la desaparición del flanêur, que ha sido sustituido por
otros modos de existir en la ciudad y moverse por ella. Por su parte, Serafín
Álvarez (León, 1985) presenta Umbral,
que pone a nuestra disposición una realidad virtual en la que volvemos a ser
paseantes, esta vez a través de un videojuego que aparece reproducido dentro de
una construcción en forma de gruta que aísla al espectador del resto de la
exposición. Por último, Irene Grau (Valencia, 1986) hace una reflexión que
proviene más bien de lo estético en Ningún
lugar en particular. Una serie de fotografías documentan la práctica que ha
estado llevando a cabo los últimos años: allá donde viaja lleva con ella un
lienzo en blanco, que cuelga en las casas de sus amigos o los lugares en los
que se aloja, quedando patente la manera en la que el lienzo en blanco
transforma el espacio.
Intuimos también en la obra de Grau
una meditación acerca de los símbolos y los modos de representación, tendencia
que apreciamos a su vez en las obras de Marco Godoy, Lola Lasurt, Antonio Gagliano
y Antoni Hervás. Marco Godoy (Madrid, 1986) hace una clara genealogía del
empleo de las imágenes en la construcción del poder a través de cuatro paneles
y una columna del s. XVII en La ficción
del poder. Lola Lasurt (Barcelona, 1983) explora el concepto de la “España
Negra”, planteado por Darío de Regoyos en el libro del mismo título, a través
de su sencilla pero efectiva instalación Duelo
por la España negra. Mediante una serie de proyecciones y cristales pintados
explora estos símbolos de una identidad común. Por su parte, Antonio Gagliano
(Córdoba, Argentina, 1982) presenta en su videoinstalación Sistema Nacional de innovación una serie de animaciones
protagonizadas por dibujos de patentes rechazadas en España en los últimos
siglos. Nos habla así de una modalidad de dibujo muy específica y poco
explorada, así como de futuros posibles que no llegaron a ser. Para concluir, Antoni
Hervás (Barcelona, 1981), aúna toda una serie de elementos simbólicos en su
instalación Autogruta, que se hace
algo complicada de leer. Empleando la deformación del dibujo a través de la
acción como hilo conductor, presenta en su instalación una serie de referencias
a temas como el roller derby, la
cultura leather de California o la
mitología griega.
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La muestra plantea, dentro de su
reducido tamaño, una interesante variedad de temáticas y formatos, dentro de lo
cual cabe destacar la tímida presencia de técnicas como la pintura al óleo o la
escultura, que aunque siempre dentro de un todo que nos remite de nuevo a
técnicas más actuales, nos lleva a cuestionarnos si se trata de una incipiente
tendencia. Tendremos que asistir a “Generación 2019” para comprobarlo.
Mónica Monmeneu González.



Hay más descripción que verdadera crítica. La valoración final del conjunto de la exposición es un poco superficial: hay pintura, escultura y técnicas más actuales.
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