Ir al contenido principal

El eterno instante de Val del Omar


Val del Omar


De Gutenberg a Faraday


Galería Max Estrella

15 febrero- 28 Abril, 2018

“El que ama arde”

-       Val del Omar



“La vida es sólo una explosión al ralentí, y yo pretendo comprimirla hasta convertirla en éxtasis: un eterno instante”

-       Val de Omar

Inventor, cineasta y “poeta del ruido”, como lo llamaría Alfonso Sánchez, José Val del Omar, hasta hace algunos años, había sido una figura poco estudiada en el plano del arte. Fue gracias al trabajo de su hija María José y su yerno Gonzalo Sáenz de Buruaga que consiguieron dar a conocer su obra y con la colaboración de la Diputación de Granada en la Filmoteca de Andalucía y posteriormente, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS) donde formalizó el estudio y se inició una investigación mucho más profunda tanto de sus inventos, como de su producción artística. Cabe señalar que la colección de este cinemista (cineasta y alquimista) español, no se entiende en la fragmentación de esta, si no en la totalidad de su trabajo.




Val del Omar participó en las Misiones Pedagógicas de la República (1931-1935), donde realizó muchos objetos y experimentos para proyectar la imagen de distintas formas y algunas de estas las utilizó en sus elementales (films) y fue ahí donde profundizó en el conocimiento pedagógico, la kinestesia, la experiencia y la percepción del espectador, que se convertirían en elementos fundamentales en su obra cinematográfica, pues será esta fusión la referencia para la unión mística del ser, el cinemista dirá que:

El niño quiere y requiere libertad, huye de las letras, se ríe de las palabras, rompe la Gramática, aborrece los libros porque sus renglones son carriles y carriles extraños. No hay que ir a la conquista. Hay que ir resueltamente a activarle las apetencias de su instinto superior, esto que mucha gente llama espíritu de destrucción, no es sino instinto de sabiduría.[1]

Para Val del Omar el cine será el medio de comunicación “antiintelectual” capaz de emitir las vibraciones sensibles a nuestros sentidos y liberar las sentimientos inconscientes con un afectivo recorte personal. A esta posición mental la llamó mecamística, “una conciencia de la mecánica invisible que nos rodea”.[2] En este sentido, el cine cumple una función social y pedagógica importante.

Es por ello que para él eran fundamentales las técnicas por las cuales su obra podía lograr esa fusión mística en el espectador, como la tactilvisión, que consiste en un continuum de luces pulsatorias con la que pretende llegar a conocer la sustancia de las imágenes; la diafonía, la cual comprende un sistema de grabación de dos sonidos independientes y activos, uno delante y otro detrás del público, que no se fusionan, con la finalidad de “oír lo que no se puede oír”[3]; y el desbordamiento apanorámica de la imagen, que reside en la idea de sacar la imagen de la pantalla, con lo que se puede ver una posible propuesta de lo que posteriormente se formalizaría como cine expandido.

De esta última técnica, cabe resaltar que, aunque la idea fue desarrollada por Val del Omar, no se contaba con la tecnología necesaria para hacerlo funcionar, fue Eugeni Bonet, que mediante los escritos del cinemista, pudo aproximarse a la materialización de este. Todos estos dispositivos fueron imprescindibles para lograr la apertura y desbordamiento del ser que Val del Omar proponía:

Ha llegado la hora de ir más allá de las técnicas servidas por separado; compartimentas y conjuntadas en un montaje. No se trata ya de acumular o mezclar. Hoy es necesario fundir. Y esa fusión exige una concepción en estrecha interdependencia. Una temperatura de creación.[4]

Una de las obras en las que se puede ver la composición de estos mecanismos es en El Tríptico Elemental de España, en el que se encuentran dos de sus elementales más representativos, Fuego en Castilla (1959) y Aguaespejo Granadino (1953- 1955). 




Algunos de estos ejercicios de experimentación y pruebas de percepción, que realizó en su laboratorio PLAT (Picto Lumínica Audio Táctil) y en las Misiones Pedagógicas, están expuestos en la Galería Max Estrella, así como los collages, su elemental Aguaespejo Granadino con la visión apanorámica de la imagen de Bonet y bocetos, escritos y collages.

La Galería Max Estrella fue la que llevó la obra del cinemista este año a ARCO Madrid. Por un lado, me parece imprescindible dar a conocer el trabajo de Val del Omar, pues es un cineasta poco conocido dentro y fuera de España. Sin embargo, también considero que es necesario no perder la coherencia y profundización de las investigaciones precedentes. Aunque la muestra es rica y variada en la selección de sus materiales, las pruebas y las obras estaban dispuestas de tal manera que no se lograba comprender la diferencia de ambas.

Más allá del purismo academicista, esta muestra forma parte importante de las pocas exhibiciones que ha habido de Val de Omar, por lo que la coherencia interpretativa me parece fundamental, pues, podría convertirse nuevamente en un cineasta poco entendido y que la incomprensión lo lleve nuevamente hacia un lugar puramente aurático.

Es decir, la galería parece ser que considera todo lo expuesto solamente como obra artística, pero los collages las tetrakinas y los proyectores, forman más bien parte de un proceso de investigación del propio artista, son pruebas de sus experimentos, por lo que tienen sentido en su conjunto, como colección y como investigación. El peligro de la fragmentación de su proceso de creación podría también llevar a la confusión de su obra y dislocar, incluso, la concepción que de cine proponía Val del Omar. 

Isis Mariana Yépez Rodríguez


[1] María José Val del Omar y Gonzalo Sáenz de Buruaga, Val del Omar sin fin, Granada, 1992

[2] Eugeni Bonet en Ibid.

[3] Ibid.


[4] Ibid.

Comentarios

  1. Las críticas de arte, debido a su carácter periodístico, no suelen llevar notas al pie.
    Muy bien, en cualquier caso. Excelente crítica.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Calendario de críticas Viernes 23 de febrero de 2018 Exposición: Hora: 1.                CÁDIZ, Macarena Soledad Lorenzo (MNCARS) 16:00 - 16:30 2.                CEMILLÁN, Luis Kentridge (MNCARS) 16:30 – 17:30 3.                FERNANDEZ TOLEDANO, Julia Kentridge (MNCARS) 4.                FERREIRA, Mª Isabel Kentridge (MNCARS) 5.                FLECHOSO, Rodrigo G. Herrimann 17:30 – 18:00 6.                GAMEZ COUSO, Iria G. Herr...

El cuerpo como referencia

La exposición Escala 1:1 , comisariada por Verónica de Mello, que se puede visitar hasta el 15 de abril en La Principal de Tabacalera, reúne la obra de 21 artistas portugueses contemporáneos, en su mayoría de largo recorrido y reconocidos internacionalmente pero que pese a la proximidad con España, ésta no les ha prestado la suficiente atención y es ya solo por este motivo que la muestra adquiere un gran valor para el público y los profesionales del sector cultural madrileño. Escala es, como sabemos, la relación matemática entre una determinada dimensión en el dibujo y la correspondiente dimensión real del objeto representado. En arquitectura, escala es la representación gráfica de una construcción, los arquitectos trabajan continuamente en relación de referencia con la realidad, y por esta razón no es frecuente la relación directa del cuerpo con el espacio, o con la obra de arquitectura construida. La visita a una exposición convencional de arquitectura es siempre una visi...

POÉTICA DE LA MUERTE

POÉTICA DE LA MUERTE Artista: Doris Salcedo Título de la exposición: “Palimpsesto” Lugar: Palacio de Cristal del Retiro Fecha: Del 6 octubre de 2017 al 1de abril de 2018 Horario: De lunes a domingo de 10:00 a 14:00 h Dirección:   Paseo República de Cuba, 4, 28009 Madrid Julia Fernández Toledano Palimpsesto es el “manuscrito antiguo que conserva huellas de una escritura anterior borrada artificialmente”. Así lo define la RAE y así titula Doris Salcedo (Bogotá, 1958), describiendo su configuración, la instalación que acoge el Palacio de Cristal en el Parque del Retiro, que podemos pensar como una alegoría de lo que entraña el Mar Mediterráneo para quienes lo intentan cruzan hacia Europa en condiciones extremas en busca de una vida mejor pero que acaban muriendo de manera anónima. Así, el agua es el elemento primordial del relato. Un encargo que le hizo Manuel Borja-Villel, director del Museo Reina Sofía, tras ganar el Premio Velázquez en 2010, en...