Del hacer al decir
Artista: Willaim Kentridge (Johannesburgo, 1955)
Título: Basta y sobra
Comisarios: Manuel Borja-Villel y Soledad Liañono
Lugar: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Calle de Santa Isabel, 52, 28012 Madrid)
Fecha: Del 1 de noviembre de 2017 al19 de Marzo de 2018.
El artista William Kentridge (Johannesburgo, 1955) nos ha venido a dar parte de su larga trayectoria experimental en su exposición Basta y Sobra en la que se ha podido contemplar el basto corpus de obra que nos ha dejado ver desde el 1 de noviembre de 2017 hasta el 19 de Marzo de 2018 en el Museo Reina Sofía en colaboración con el Ministerio de Arte y Cultura de Sudáfrica. Un arduo trabajo comisarial por parte de Manuel Borja-Villel y Soledad Liaño en el que se han podido contemplar obras teatrales que vertebran la heterogeneidad de la muestra, entre obra y trabajos que pertenecen al proceso de creación de las mismas.
Artista: Willaim Kentridge (Johannesburgo, 1955)
Título: Basta y sobra
Comisarios: Manuel Borja-Villel y Soledad Liañono
Lugar: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Calle de Santa Isabel, 52, 28012 Madrid)
Fecha: Del 1 de noviembre de 2017 al19 de Marzo de 2018.
El artista William Kentridge (Johannesburgo, 1955) nos ha venido a dar parte de su larga trayectoria experimental en su exposición Basta y Sobra en la que se ha podido contemplar el basto corpus de obra que nos ha dejado ver desde el 1 de noviembre de 2017 hasta el 19 de Marzo de 2018 en el Museo Reina Sofía en colaboración con el Ministerio de Arte y Cultura de Sudáfrica. Un arduo trabajo comisarial por parte de Manuel Borja-Villel y Soledad Liaño en el que se han podido contemplar obras teatrales que vertebran la heterogeneidad de la muestra, entre obra y trabajos que pertenecen al proceso de creación de las mismas.
Kentridge,
a sus 63 años cuenta con un largo recorrido internacional. En los
últimos años nos lo hemos podido encontrar en ferias
y festivales como las bienales
de Johannesburgo, La Habana, Sao Paulo y Venecia, la documenta X de
Kassel y en instituciones como el
Museo of Modern Art de Nueva York,
la Tate Modern de Londres, el
National Museum of Modern and
Contemporany Art de Seúl, o el Museu d´Art Contemporani
d Barcelona, entre otros. En
este extensa exposición,
el polifacético
artista nos
ha venido a dar cuenta
de las experiencias
coloniales que han sometido a su lugar de origen, Sudáfrica.
Reflexiones que sitúa en los devenires
del siglo XX y
que de forma anacrónica vienen
a sensibilizar a los espectadores del
museo madrileño, en
un momento en el
que se palpa un auge de narrativas
decoloniales
por parte de la crítica de arte.
Fausto
in Africa! (1995), grabación
de obra de teatro; color,
sonido, 80´
Al
igual que su recorrido académico, a caballo entre las ciencias
políticas y estudios de índole artístico, la obra de este
reconocido artista aborda coyunturas conflictivas a la par de
realizar investigaciones estéticas arrolladoras. Procesos que ponen
en el punto de mira tanto la digestión del colonialismo en occidente
como los corsés disciplinares que desdibuja en sus trabajos
performativos expandidos a la ilustración, el vídeo, la ópera y
las instalaciones. Los límites disciplinares quedan supeditados a
la energía creativa del artista. Sus procesos hablan de dinámicas
de desequilibrio y abuso del capitalismo colonial y también de
materialidad, estructura y ensamblajes escenográficos que serán los
recursos que posibilitarán una dialéctica retórica entre el
espectador y las obras.
Serán sus obra teatrales y operísticas las que articulen un recorrido. Dichas piezas persiguen la desarticulación de la lógica espectacular mediante el recurso de lo absurdo. Generalmente son teatros de un sólo personaje mediante el que elabora una suerte de identidad en el que confluyen el yo y “el otro”, dando voz individual a lo colectivo. En su mayoría se presta a contarnos historias canónicas occidentales contextualizadas en África, que descontextualiza y reelabora para poner en duda el relato eurocéntrico de dicha dimensión de poder, mostrándonos un país en su vertiente más alejada de lo exótico por antonomasia.
Serán sus obra teatrales y operísticas las que articulen un recorrido. Dichas piezas persiguen la desarticulación de la lógica espectacular mediante el recurso de lo absurdo. Generalmente son teatros de un sólo personaje mediante el que elabora una suerte de identidad en el que confluyen el yo y “el otro”, dando voz individual a lo colectivo. En su mayoría se presta a contarnos historias canónicas occidentales contextualizadas en África, que descontextualiza y reelabora para poner en duda el relato eurocéntrico de dicha dimensión de poder, mostrándonos un país en su vertiente más alejada de lo exótico por antonomasia.
Un
recorrido estimulante que muestra
la praxis
artística y vital del joven artista a
partir de
conocidas obras como:
Woyzeck
on the Highveld
[Woyzeck en el Alto Veld, 1992], Faustus
in Africa!
[¡Fausto en África!, 1995] y Ubu
and the Truth Commission
[Ubú y la Comisión para la Verdad, 1997], y las óperas Il
ritorno d’Ulisse
[El
retorno de Ulises, 1998], The
Nose
[La nariz, 2010], Lulu
[Lulú, 2015] y Wozzeck
(2017) y
un sinfín de materiales
complementarios. Es
decir, todas
aquellas piezas que pertenecen al proceso de creación pero
que no concluyen en obra. Estas
permiten al espectador hilar conceptos que dan cuenta de la
metodología de formalización
y
conceptualización
interdisciplinar a
las que
el artista da
uso para
cada pieza: dibujos,
grabados, trajes
o maquetas que entre otros muchos materiales
durante el
recorrido se podrán
contemplar.
Maqueta
para la ópera Wozzeck, 2016
El
recorrido da lugar a un entramado crítico que versa sobre la
realidad de sudáfrica en la coyuntura de apartheid donde las
tensiones entre la dominación y la emancipación se complejizan
mediante un lenguaje poético y experimental que no en vano, plantea
alejándose de la ilustración o de la explicitación de su
contenido. Tal y como asevera Kentridge: “Me interesa un arte
político, es decir un arte de la ambigüedad, de la contradicción,
de gestos incompletos y de finales inciertos“.
Ingresar
en esta exposición puede resultar un viaje demasiado intenso por la
cantidad de material que contiene y la duración del mismo. En su
mayoría se trata de material audiovisual con duraciones entre 80 y
180 minutos. Obras que me atrevería a sentenciar que no han sido
construídas con una intención desensibilizante por empacho. Por
ello, y abogando por un consumo de arte menos ansioso, terminaré
sugiriendo la opción de realizar este recorrido en más de un día.
Uxue Ruiz de Arcaute Acedo



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