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RUINAS

Título de la exposición: “Intuición”
Artista: Carlos Bunga
Galería Elba Benítez
Calle San Lorenzo, 11 (Madrid)
23 de febrero – abril de 2018

Después del cubo blanco vino la ruina.

Nada más acceder a la galería Elba Benítez nuestros pasos nos conducen de manera automática hacia la obra que tenemos en frente, Antes del cubo blanco. Habituados a mirar rápido y mal, creemos que las piezas que aparecen en este espacio, que desprende cierto halo de misterio y solemnidad, son tan solo las cajas de cartón decoradas con cola blanca y pintura industrial. Sin embargo, las paredes donde se disponen estas sencillas cajas también son parte de la pieza de Carlos Bunga (1976) que, en su afán por trabajar sobre la idea de la pintura expandida, ha trasladado el Museo del Prado a una de las estancias de la galería. El color, fundamental en toda su producción artística, también desempeña aquí un papel esencial. Las paredes, pintadas de azul, granate y verde, recuerdan a la paleta cromática que suele utilizar el Prado (y muchos otros museos nacionales de pintura moderna y antigua) para decorar sus imponentes salas. En este sentido, lo primero que hace Bunga es trasladar al espectador a los orígenes del museo nacional, concebido como un instrumento para salvaguardar el patrimonio artístico.

Carlos Bunga, Antes del cubo blanco (detalle), 2018.

No obstante, en este pequeño “museo”  las obras parecen haber desaparecido, y es que las cajas de cartón que Bunga ha dispuesto cuidadosamente sobre las paredes recuerdan a soportes pictóricos vacíos, lo cual genera la sensación de que en la sala tan solo haya quedado el resto, la huella de esa enorme pintura que acostumbra a decorar los muros de las grandes pinacotecas nacionales. Si esto es así, la pregunta lógica que nos asalta a continuación es la siguiente, ¿a dónde han ido las obras? Se han escapado por las paredes de la estancia, han salido de las cajas de cartón y han pintado las paredes de azul, granate y verde. Pero aún hay más… han conseguido llegar a las salas contiguas de la galería, se han liberado de sus soportes tradicionales y han escapado del mausoleo en el que descansaban para apropiarse y dialogar con un nuevo espacio. Ahora cuelgan de finos hilos al fondo de un pasillo, o forman parte del suelo de una estancia, e incluso se fusionan con el ambiente a través del sonido.

Carlos Bunga, Antes del cubo blanco, 2018.

Carlos Bunga, en su afán por modificar la arquitectura a partir del arte, defiende con las piezas de “Intuición”, todas nuevas y pensadas específicamente para la Galería Elba Benítez, un nuevo modelo de institución artística. El arte no necesita mausoleos, sino laboratorios. Habitar el color se entiende entonces como la materialización de esta idea. La pieza, elaborada a partir de pintura naranja en alusión a la obra de Henri Bergson, La Pensé et le Mouvant (1934), y cola blanca, se dispone sobre el suelo de otra de las estancias de la galería ocupando todo el espacio, apropiándose de él. El aspecto que presenta la obra varía en función del paso del tiempo puesto que la pieza encoge, separándose así de las paredes, y se agrieta, generando una especie de fisiografía cada vez más marcada. Lo mismo ocurre con Pinturas exentas, un conjunto de piezas pictóricas pensadas para no disponerse adosadas a la pared, sino flotando en el espacio. Los soportes sobre los que Bunga ha aplicado la recurrente mezcla de cola y pintura son muy variados, de manera que cada uno reacciona de forma distinta a estos materiales. Así, las piezas se comban, empequeñecen, se arrugan…

Carlos Bunga, Pinturas exentas (detalle), 2018.

En esta nueva concepción del espacio artístico las obras dejan de ser atemporales y eternas para convertirse en ruinas, una idea sobre la que Bunga ha trabajado a lo largo de su toda su producción artística. Este es el caso de Capella (2016), una instalación que realizó en colaboración con el MACBA, o Autum Red. Rain, Wind and Movement (2017), una obra que se conserva derruida en The Watermill Center, Nueva York. El interés por la ruina procede de su ciudad natal, Oporto, en donde el contraste entre lo nuevo y lo viejo y la huella que deja el paso del tiempo es muy evidente. La reflexión temporal a la que conduce la idea de ruina explica el empleo de materiales povera en sus obras y queda presente en esta muestra. Bunga, que se dio a conocer por sus trabajos sobre cartón, presenta en “Intuición” una selección de “nuevas ruinas”. Habitar el color y Pinturas exentas son, en realidad, el resto de lo que originalmente fueron.  Lo mismo ocurre con Proceso, la pieza de arte sonoro que se apropia del ambiente de la galería. El audio, que recoge el sonido que se generó durante el montaje de “I am a Nomad”, la exposición que protagonizó Bunga en el Museum Haus Konstriktiv de Suiza en el 2015, lo que hace es evocar, recordar y rememorar el proceso de algo que ya fue. Exactamente igual que hacen las ruinas.

Carlos Bunga, Habitar el color, 2018.

La muestra, cuyo título también es un guiño a la obra de Bergson, puede presumir de haber conseguido darle vida a un concepto. El uso recurrente de materiales como la cola y la pintura industrial, la importancia de lo sensorial o el peso que adquiere la idea de pintura expandida, son características que aparecen en todas las obras y que facilitan la labor intuitiva del espectador que, una vez se ha percatado de estas conexiones, empieza a comprender el rumbo que toma la propuesta de Bunga. A pesar de la complejidad conceptual que subyace en las piezas, su sencilla proyección matérica consigue que seamos capaces de intuir que hay un después de ese Antes del cubo blanco, y que esa nueva temporalidad implica, entre otras cosas, Habitar el color, apreciar Pinturas exentas y ser conscientes de la importancia del Proceso.

Irene Baonza Sanchez

Comentarios

  1. Enhorabuena, Irene. Hay poca información sobre el artista. Algunas erratas y una fea falta de ortografía.

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  2. Muchas gracias por las anotaciones Miguel, lo reviso enseguida.

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