Título de la exposición: “Intuición”
En esta nueva concepción del espacio artístico las obras dejan de ser atemporales y eternas para convertirse en ruinas, una idea sobre la que Bunga ha trabajado a lo largo de su toda su producción artística. Este es el caso de Capella (2016), una instalación que realizó en colaboración con el MACBA, o Autum Red. Rain, Wind and Movement (2017), una obra que se conserva derruida en The Watermill Center, Nueva York. El interés por la ruina procede de su ciudad natal, Oporto, en donde el contraste entre lo nuevo y lo viejo y la huella que deja el paso del tiempo es muy evidente. La reflexión temporal a la que conduce la idea de ruina explica el empleo de materiales povera en sus obras y queda presente en esta muestra. Bunga, que se dio a conocer por sus trabajos sobre cartón, presenta en “Intuición” una selección de “nuevas ruinas”. Habitar el color y Pinturas exentas son, en realidad, el resto de lo que originalmente fueron. Lo mismo ocurre con Proceso, la pieza de arte sonoro que se apropia del ambiente de la galería. El audio, que recoge el sonido que se generó durante el montaje de “I am a Nomad”, la exposición que protagonizó Bunga en el Museum Haus Konstriktiv de Suiza en el 2015, lo que hace es evocar, recordar y rememorar el proceso de algo que ya fue. Exactamente igual que hacen las ruinas.
Artista: Carlos Bunga
Galería Elba Benítez
Calle San Lorenzo, 11 (Madrid)
23 de febrero – abril de 2018
Después del cubo blanco vino la
ruina.
Nada más acceder a la galería
Elba Benítez nuestros pasos nos conducen de manera automática hacia la obra que tenemos en frente, Antes del cubo blanco. Habituados a
mirar rápido y mal, creemos que las piezas que aparecen en este espacio, que
desprende cierto halo de misterio y solemnidad, son tan solo las cajas de cartón
decoradas con cola blanca y pintura industrial. Sin embargo, las paredes donde se disponen estas sencillas cajas también son parte de la pieza de Carlos
Bunga (1976) que, en su afán por trabajar sobre la idea de la pintura expandida,
ha trasladado el Museo del Prado a una de las estancias de la galería. El
color, fundamental en toda su producción artística, también desempeña aquí un
papel esencial. Las paredes, pintadas de azul, granate y verde, recuerdan a la
paleta cromática que suele utilizar el Prado (y muchos otros museos nacionales de pintura
moderna y antigua) para decorar sus imponentes salas. En este sentido, lo
primero que hace Bunga es trasladar al espectador a los orígenes del museo
nacional, concebido como un instrumento para salvaguardar el
patrimonio artístico.
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| Carlos Bunga, Antes del cubo blanco (detalle), 2018. |
No obstante, en este pequeño
“museo” las obras parecen haber
desaparecido, y es que las cajas de cartón que Bunga ha dispuesto
cuidadosamente sobre las paredes recuerdan a soportes pictóricos vacíos, lo
cual genera la sensación de que en la sala tan solo haya quedado el resto, la
huella de esa enorme pintura que acostumbra a decorar los muros de las grandes
pinacotecas nacionales. Si esto es así, la pregunta lógica que nos asalta a
continuación es la siguiente, ¿a dónde han ido las obras? Se han escapado por
las paredes de la estancia, han salido de las cajas de cartón y han pintado las
paredes de azul, granate y verde. Pero aún hay más… han conseguido llegar a las
salas contiguas de la galería, se han liberado de sus soportes tradicionales y
han escapado del mausoleo en el que descansaban para apropiarse y dialogar con
un nuevo espacio. Ahora cuelgan de finos hilos al fondo de un pasillo, o forman
parte del suelo de una estancia, e incluso se fusionan con el ambiente a través del sonido.
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| Carlos Bunga, Antes del cubo blanco, 2018. |
Carlos Bunga, en su afán por
modificar la arquitectura a partir del arte, defiende con las piezas de
“Intuición”, todas nuevas y pensadas específicamente para la Galería Elba
Benítez, un nuevo modelo de institución artística. El arte no necesita mausoleos,
sino laboratorios. Habitar el color
se entiende entonces como la materialización de esta idea. La pieza, elaborada
a partir de pintura naranja en alusión a la obra de Henri Bergson, La Pensé et le Mouvant (1934), y cola
blanca, se dispone sobre el suelo de otra de las estancias de la galería ocupando
todo el espacio, apropiándose de él. El aspecto que presenta la obra varía en función
del paso del tiempo puesto que la pieza encoge, separándose así de las paredes,
y se agrieta, generando una especie de fisiografía cada vez más marcada. Lo
mismo ocurre con Pinturas exentas, un
conjunto de piezas pictóricas pensadas para no disponerse adosadas a la pared,
sino flotando en el espacio. Los soportes sobre los que Bunga ha aplicado la
recurrente mezcla de cola y pintura son muy variados, de manera que cada uno
reacciona de forma distinta a estos materiales. Así, las piezas se comban,
empequeñecen, se arrugan…
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| Carlos Bunga, Pinturas exentas (detalle), 2018. |
En esta nueva concepción del espacio artístico las obras dejan de ser atemporales y eternas para convertirse en ruinas, una idea sobre la que Bunga ha trabajado a lo largo de su toda su producción artística. Este es el caso de Capella (2016), una instalación que realizó en colaboración con el MACBA, o Autum Red. Rain, Wind and Movement (2017), una obra que se conserva derruida en The Watermill Center, Nueva York. El interés por la ruina procede de su ciudad natal, Oporto, en donde el contraste entre lo nuevo y lo viejo y la huella que deja el paso del tiempo es muy evidente. La reflexión temporal a la que conduce la idea de ruina explica el empleo de materiales povera en sus obras y queda presente en esta muestra. Bunga, que se dio a conocer por sus trabajos sobre cartón, presenta en “Intuición” una selección de “nuevas ruinas”. Habitar el color y Pinturas exentas son, en realidad, el resto de lo que originalmente fueron. Lo mismo ocurre con Proceso, la pieza de arte sonoro que se apropia del ambiente de la galería. El audio, que recoge el sonido que se generó durante el montaje de “I am a Nomad”, la exposición que protagonizó Bunga en el Museum Haus Konstriktiv de Suiza en el 2015, lo que hace es evocar, recordar y rememorar el proceso de algo que ya fue. Exactamente igual que hacen las ruinas.
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| Carlos Bunga, Habitar el color, 2018. |
La
muestra, cuyo título también es un guiño a la obra de Bergson, puede presumir
de haber conseguido darle vida a un concepto. El uso recurrente de materiales
como la cola y la pintura industrial, la importancia de lo sensorial o el peso
que adquiere la idea de pintura expandida, son características que aparecen en
todas las obras y que facilitan la labor intuitiva del espectador que, una vez
se ha percatado de estas conexiones, empieza a comprender el rumbo que
toma la propuesta de Bunga. A pesar de
la complejidad conceptual que subyace en las piezas, su sencilla proyección
matérica consigue que seamos capaces de intuir que hay un después de ese Antes del cubo blanco, y que esa nueva
temporalidad implica, entre otras cosas, Habitar
el color, apreciar Pinturas exentas
y ser conscientes de la importancia del Proceso.
Irene Baonza Sanchez




Enhorabuena, Irene. Hay poca información sobre el artista. Algunas erratas y una fea falta de ortografía.
ResponderEliminarMuchas gracias por las anotaciones Miguel, lo reviso enseguida.
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