ALETHEIA
Artista:
Alicia Mihai Gazcue
Título
de la exposición: “Alicia Mihai Gazcue.- Para ser Preciso”
Lugar:
Galería Espacio Mínimo
Fecha: Del 20 de enero de 2017 al 10 de marzo de
2018
Horario:
de martes a viernes de 10:00 a 19:00 h y sábados de 11:00 a 14:30 h
Dirección:
Calle Doctor Fourquet, 17, 28012, Madrid
Julia
Fernández Toledano
Mihai Gazcue. Alicia, que proviene del griego
Aletheia y que significa verdad, entendida como consciencia, es el nombre de la
mítica artista uruguaya de la que la
galería Espacio Mínimo presenta su primera exposición antológica en España que
abarca su trayectoria desde los años 70 hasta la actualidad. Es en estos
primeros años cuando se ve forzada a dejar su país natal debido a la dictadura,
para afincarse en Bucarest, Rumanía, desde donde va a enunciarse y desarrollar
su trabajo, que se mantuvo desconocido en el continente latinoamericano hasta
que fue exhibido en 1989 en la Tercera Bienal de La Habana. Aun así, se
caracteriza por ser una personalidad huidiza dentro del mundo del arte, lo que
ha llevado a sus colegas Liliana Porter y Ana Tiscornia a rescatar su figura en
estos últimos años, sin cuya complicidad
no hubiera sido posible el desarrollo de esta exposición.
En esta línea, se incluye una obra en
colaboración con cada una de sus dos mentoras.
Colaboración artística que Alicia Mihai conecta con Pessoa y sus heterónimos, a
los que conoció a través de su asistencia a las clases del crítico literario
Ángel Rama, destacando la posibilidad de crear una nueva persona ante la que
los ortónimos deben dar un paso
atrás. Heterónimos que además le
permiten pensar de forma contradictoria y reinventarse a sí misma del mismo
modo en que pretende que se reinventen los visitantes y su relación con la
realidad.
Trabaja con performance, vídeo, collage,
escultura y dibujo, algunos de los cuales pueden verse en esta muestra, que
además se acompaña de otros materiales y documentos que nos ayudan a tener una perspectiva
global de su obra. Obras, que en ocasiones son intervenciones mínimas sobre los
objetos dados, donde la escritura y el texto se antojan relevadores
parcialmente de su significado, pues la totalidad del mismo corresponde al
bagaje cultural, intelectual y emocional de quien las está viendo. Con una
técnica que se oculta como artificio para mostrarse como contenido, nos
encontramos ante un trabajo donde se mezcla el humor con el compromiso,
el rigor con el juego o la inocencia con
la responsabilidad. Además presenta
un perfil conceptual, político y activista, lo que ha hecho que su producción
sea escueta y en un formato modesto, que se enuncia desde un lenguaje poético.
Como ella misma señala en una entrevista que le realizó Gabriela Rangel
titulada What you see is not what it is:
“Quiero involucrar al espectador en un diálogo basado en el reflejo crítico de
las circunstancias en las que vivimos. Esto no podría ser explícito en mi
trabajo, y eso es parte de mi estrategia: trato de crear una construcción
política a través de una mirada poética”.
La exposición se organiza de manera
cronológica. Un primer apartado dedicado a sus obras realizadas en los años 70,
que se han puesto en relación con diversas estrategias y prácticas gráficas
comprometidas de artistas conceptualistas latinoamericanos, como Luis
Camnitzer. Podemos destacar la obra Confusión zoológica/política (1972), donde se produce una interesante asociación
entre animales y política y donde se reflexiona sobre la profundidad
antropológica de los signos, o la
pionera performance Pasar entre ellos, realizada
originalmente en Montevideo en 1969, que tal
vez fue referente, entre otras, de Imponderabilia
(1977) de Marina Abramović.
Alicia
Mihai Gazcue - Confusión zoológica/política
(1972)
Lápiz
sobre papel. 17,78 x 24,13 cm
Aunque Alicia Mihai ha
seguido fiel al fuerte conceptualismo de sus inicios, en la década siguiente
empieza a indagar sobre cuestiones de identidad y reafirmación en relación a una
poética personal. Así, es reseñable su performance Para ser preciso, presentada en 1979 en Bucarest y
reinterpretada en la II Bienal de Performances de Buenos Aires el año pasado. Mientras
suena Esperando el coche de Carmen
Barradas, plantea “una construcción
poética que reflexiona sobre nociones de traducción, interpretación y contexto.
Con gestos mínimos, muy breves, sin palabras, y con objetos discretos, el
performer realiza un contrapunto replanteando el marco ontológico para la
interpretación de la imagen”. A
través de ella nos introduce a otras obras realizadas en los años 80, donde hay
referencias a los símbolos y las banderas y donde se reflexiona, entre otras
cuestiones, sobre la dimensión política de la cartografía.
Alicia
Mihai Gazcue, Sin éxito I (1989)
Carboncillo
sobre papel. 48,26 x 66,04 cm
Posteriormente encontramos una selección de
piezas que van desde el año 1997 a 2016, que presentan un desenfoque, que
asocia con su exilio, a través del que pretende desestabilizar nuestra
percepción de la realidad y retar las convenciones con las que vivimos. Sin
embargo, esta borrosidad no está únicamente limitada a implicaciones políticas
sino que también entra en juego una esfera poética que es totalmente
independiente, prestándose a múltiples interpretaciones y discusiones. Destacan
obras como Untul (1999), inspirada en los enfoques gráficos del
New York Collective Group Material o en las caricaturas de Steve Gianakos, u Otras Negociaciones (2005), donde reflexiona
sobre el sustrato colonial de la tradición artística o sobre cuestiones
raciales incluidas como prejuicios convencionales, caminos cruzados entre
culturas, enfoques psicológicos o posicionamientos políticos.
Alicia
Mihai Gazcue, Untul (1999)
Acuarela,
carboncillo y grasa sobre papel. 12,7 x 13,33 cm.
Según Alicia Mihai, a través del humor y
evitando el drama y el cinismo, pretende realizar un arte comprometido con su
contexto, aunque ante los ojos parcialmente abiertos del espectador pueda
revelarse atractivo pero desactivado su componente crítico. Aun así, sus obras forman
parte de un proyecto mayor, riguroso y estudiado, fruto de los
últimos diez años, que lleva el segundo nombre tanto de Ana Tiscornia como de
Liliana Porter, es decir, Alicia, Aletheia,
Verdad, donde se reflexiona, entre
otras cuestiones, sobre el rescate de artistas que no han formado parte de la
Historia del Arte hegemónica, sobre la idea del original o los apócrifos.
El proyecto además funciona en el mercado: en
la última edición de ARCO, Alicia Mihai vendió piezas a relevantes colecciones privadas de dentro y fuera de España, al Pérez
Art Museum de Miami o a Artium
(Centro-Museo Vasco
de Arte Contemporáneo). Además, ha sido seleccionado por Cuathémoc Medina González para la XII Bienal de Shanghái.
Alicia Mihai Gazcue, Otras negociaciones (2005)
Acuarela y carboncillo
sobre papel. 10,16 x 9,5 cm
Fuente de todas las imágenes: http://www.espaciominimo.es/alicia-mihai-gazcue-para-ser-preciso/




Muy bien, Julia, veo que participas plenamente de la broma de las artistas y te hace cómplice de ellas.
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