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Fantasmagorías



Jerónimo Elespe

Galería Maisterravalbuena

10.Febrero.18 - 07.Abril.18


 “Al principio me sentí demasiado confundido para poder observar nada con precisión. Todo lo que alcanzaba era ese estallido general de espantosa grandeza”
- Edgar Allan Poe

Una serie de habitaciones están ante mis ojos. Llevo conmigo una hoja en mano con los títulos de las obras y mientras me voy acercando a esos pequeños objetos sobre la pared, me deslizo por la serie de títulos sin relación aparente entre obra y nombre. Me dispongo a continuar mi visita sin prestar más atención a los títulos y me encuentro que las obras de Jerónimo Elespe me sumergen en un entorno distinto, fantasmal, real y ficcional. Al tiempo que el ambiente del lugar y los entornos que se pueden vislumbrar en su obra, cercanos y acogedores; no hacen nada más que instigar a dejarme llevar por ellos.

En las obras de Elespe no es posible aseverar si emergen o están por desvanecerse y ahí radican las tensiones más interesantes. Asemejan estar consumidas en una especie de no lugar, imaginado o deformado y sus títulos sugieren de quién o de qué se puede tratar sin dejar ninguna pista más. Parece que el artista posee el gusto del secreto, a medida que te acercas a la obra, su secreto se vuelve más denso.[1]
Sus cuadros al óleo, algunos sobre aluminio y otros sobre papel japonés, hacen frente a los formatos más tradicionales. La temática de la exposición sugiere un bagaje mucho más profundo para aproximarte a su fuente de inspiración. En este caso, la obra Contra natura (1884) de Joris-Karl Huysmans, sale a la luz con un mensaje inesperado: “su pintura es la de un decadente, la de un ser sensitivo para quien lo irreal poseyó mayor relevancia que lo real.”
En este sentido, Elespe entra en el mundo del protagonista de la obra de Huysmans, Des Esseintes, quien trata de alejarse del mundo ególatra y materialista y retirarse a un mundo artístico creado por él, pues considera que los valores de la sociedad moderna son hipócritas y simuladas, así que logra encontrar el placer en la estética de lo siniestro como forma de invertir las normas del mundo en el que vive. En palabras de la artista Charlie Von Heyl se puede interpretar este posicionamiento frente al mundo de la siguiente manera:
En el núcleo de mi estar en el mundo, y de mi ser como artista, está esa sensación de falsedad, que paradójicamente parece ser el único sentido verdaderamente existencial del propio yo que nos queda o que es posible, y este elemento paradójico me permite recuperar el pathos.[2]
Así, su obra alude a la introspección y al vacío por medio de espacios creados por el artista y la vez hacen referencia a lugares conocidos por él. Sus habitaciones, inmersas en la memoria del artista, insisten en la extrañeza de las imágenes. Es una fusión entre lo que resulta cómodamente familiar y extraño, mundos imaginados que aparecen y desaparecen, no sólo mediante su obra, si no por medio de la re-creación museográfica de espacios oportunamente distantes. 






 Isis Mariana Yépez Rodríguez

Fotografía de Galería Maisterravalbuena: http://maisterravalbuena.com/jeronimo-elespe/

[1] David Barro, Jerónimo Elespe: las tres vidas, catálogo de exposición, Galería Soledad Lorenzo, Madrid, 2009
[2] Dan Byers en Jerónimo Elespe: tacitos y sordos, catálogo de exposición, Centro de Arte Contemporáneo de Málaga, 2012

Comentarios

  1. Bella crítica, bien escrita. Aunque parece puramente impresionista. Se deja llevar por las emociones. El modo en que hablas de la creación de espacios reducidos en la galería, para ver las obras con más intimidad, resulta confuso. Pareces sugerir que también esos espacios aluden a la introspección y al vacío.

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